Saludos a todos los lectores de este nuevo blog. Quiero aprovechar para dedicar esta primera entrada a un problema que está presente en el lugar en el que vivo, y del cual tengo algunas cosas que decir.
Ayer, mientras trabajaba, pude leer vía twitter varios comentarios de personas quejándose de un decreto aprobado por el alcalde del municipio Libertador (en Mérida, Venezuela), Lester Rodríguez; así que me decidí a indagar un poco más, y para mi sorpresa, descubrí que han declarado a las corridas de toros como “patrimonio histórico cultural”.
Para aquellos que no lo saben, las corridas de toros son un -desagradable- espectáculo muy popular en este estado durante las Ferias del Sol (celebradas en Febrero, durante el carnaval). Básicamente se resume a un grupo de personas, muchas de ellas consumiendo licor a más no poder, que celebran la brutal muerte de un animal indefenso.
Desde hace algunos años, ha surgido una corriente antitaurina que cada año realiza una marcha en contra de estas corridas.
Este año, la marcha fue encabezada por la organización Mérida Antitaurina y la fundación Orca, defensoras de los derechos de los animales, con el propósito de dialogar con el alcalde y evitar de esta forma que se promulgara el decreto. Fue un intento infructuoso, ya que el señor Lester Rodríguez no quiso atenderlos. Al día siguiente, el decreto estaba aprobado.
En sus palabras “la tradición taurina se remonta en Mérida a casi cien años y eso es un patrimonio cultural de los merideños que tú no puedes negar”, dijo. También afirmó que se había reunido con representantes de movimientos ecologistas y antitaurinos, cosa que nunca sucedió. Lo peor, es que hablamos de un ex rector de la Universidad de Los Andes.
Me avergüenza y me entristece decir que esto ocurre en mi ciudad; que estos son los líderes políticos que tenemos. Y claro que hay opiniones encontradas, hay personas que creen que está bien porque “esos animales fueron criados para ese propósito”, que “hay que respetar la diversidad de ideas” o que “¿de qué pueden quejarse, si también consumen carne de res y pollo”… alegatos estúpidos de quien busca justificar lo injustificable. ¿Cómo es posible que en lugar de avanzar hacia una consciencia en pro del bienestar animal, retrocedamos al punto de alentar una conducta que raya en lo salvaje?
Les dejo, sumamente indignada y esperando que cosas tan lamentables como esta no sucedan más.

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